CUENTO DE NAVIDAD 2019: «REFUGIO PARA EL NIÑO» – ANTONIO AMENGUAL AMENGUAL, EXALUMNO, DE BINISSALEM (VERSIÓN EN CASTELLANO Y EN CATALÁN)

«Hola, Jesús:

Te envio, como hace ya años, un nuevo cuento de Navidad para felicitar a todos los ex-alumnos y seguidores de nuestra Página WEB.

Espero que para todos sea una Navidad hecha con el corazón y un deseo universal de mejorar la estancia en esta tierra que las personas necesitamos.

Muchos años y feliz Navidad.

Atentamente, Antonio Amengual Amengual”

ANTONI AMENGUAL AMENGUAL
ANTONI AMENGUAL AMENGUAL

 

VERSIÓN EN CASTELLANO

  • ¡¡¡Ua!!! ¡¡¡Ua!!! ¡¡¡Ua!!!

  • No llores mi niño, ahora te daré de mamar. Debes tener mucho apetito. Mira, ahí hay una sombra en la que estaremos cómodos. El sol calienta aunque sea febrero.

María contempló extasiada el rostro de su hijo Jesús mientras le amamantaba. Hecho el erupto de rigor el pequeñín quedó plácidamente dormido. Se habían olvidado ella y José de su hambre. En aquel mismo lugar había una frondosa palmera con copiosos ramos de dátiles maduros. El obstáculo eran los veinte metros de altura que tenía la palmera y no podían acceder a sus sabrosos dátiles. Empezó la palmera a curvarse hasta que los dátiles estuvieron al alcance de la mano de José. Dijo entre sonrisa y alegría:

  • ¡Vaya!. El niño ya hace de las suyas…

Llenó las alforjas de suculentos dátiles. Necesitaban provisiones para el viaje. En el mismo lugar brotó una fuente, ¡cosas del niño!, en la que José llenó el pellejo.

Según la tradición, la palmera era milenaria, de la que comió Moisés, profetizando que se secaría después de que hubiera comido la Sagrada Familia. Y así fue.

Se alejaban de Belén, ejecutando José la orden recibida en sueños del Arcángel Gabriel. Herodes quería matar a Jesús para que no le usurpara el reino. ¿Donde está el Rey de los Judíos que ha nacido? (Mt, 2-2)

Continuaron el camino hacia Egipto. Encontraron un campesino sembrando maíz. María le dijo:

  • Escucha buen hombre. Si los soldados de Herodes pasan por aquí y preguntan por nosotros, diles la verdad, que nos has visto…

Al día siguiente el campesino no daba crédito a lo que estaba viendo. El maíz había germinado y las mazorcas a punto de segar. Los soldados le preguntaron si había visto a una familia con un niño pequeño. Él dijo que sí. Al ver que estaba segando el maíz dedujeron que hacia meses que la familia había pasado por el lugar y depusieron la persecución.

Jesús hizo éstas y otras maravillas, según los evangelios apócrifos.

La tradición dice que el Niño Jesús vivió su exilio en Heliópolis, una ciudad adyacente a El Cairo, como un inmigrante y refugiado durante tres años y medio. Una vez concluido este período, en Qusquam, se dice que fue así, José recibió del Arcángel la orden de volver a Judea: José levántate, coge el niño y su madre y vuelve a la tierra de Israel porque los que querían matar al niño, ya han muerto. (Mt. 2-20).

En diversas ciudades egipcias, también fue perseguido de muerte. Cuando pasaba ante estatuas idólatras de los dioses del país, éstas se derrumbaban en mil pedazos y los sacerdotes andaban muy mosqueados.

En Licópolis, la Sagrada Familia tuvo que esconderse en una cueva. En ella había unos ladrones que les dieron cobijo. Entre los cuales había una familia y el padre se llamaba Dimas. José agradeció la actitud y les prometió que no quedaría sin recompensa.

Un día que María bañaba al niño Jesús en una artesa, dijo a la mujer de Dimas que también metiera a su hijo. Ella se negó porque su hijo era leproso y no quería contagiar al hijo de María. Ésta insistió. Pusieron los dos niños juntos, los bañaron y al sacarlos vieron que la lepra había desaparecido y estaba sano. La madre de Dimas Jr. saltó de alegría con inmensa emoción y agradecimiento.

Cuando Jesús, por la tarde, junto con su madre, llegaba de la sinagoga, el colegio en aquellos tiempos, lo primero que hacía era asirse al cuello de José con infinita ternura. Su padre seguía construyendo mesas, sillas, camas con esmero. Entre la comunidad judía que había en Heliópolis tenía fama de buen carpintero.

Jesús después de la merienda iba a jugar con los niños del barrio al escondite y otros juegos.

Un día Jesús dijo a los chavales:

  • Hoy vamos a hacer un juego nuevo. ¿quien se apunta?

  • ¡Yo, yo, yo!, dijeron todos contentos.

  • Vamos a volar como los pájaros.

  • Pero si no tenemos alas… ¿cómo podemos volar? Contestaron perplejos.

  • ¿Queréis volar, si o no?. Desde las alturas veremos el gran río, las casas de la ciudad, los oasis, las caravanas de camellos cruzando el desierto, las pirámides y muchas cosas más. Qué, ¿vamos, si o no?.

  • Si tú lo dices, pues sí, dijeron un tanto recelosos.

De repente un potente rayo de luz multicolor, como el arco iris, se puso bajo los pies de Jesús al igual que una plataforma voladora.

  • ¿Venís o qué?. Daremos una vuelta por el mundo.

El grupo de niños, temerosos ante el espectáculo que estaban viendo, no se atrevían, hasta que Dimas Jr., cerrando los ojos con miedo, subió y luego el resto de niños.

A la velocidad de la luz, fueron pasando años hacia el futuro, hasta llegar al 2019, donde el rayo de luz se detuvo. Estaban sobre un poblado de color blanco. Isaías, un niño del grupo dijo:

  • Jesús, ¡qué ciudad más grande hay en el desierto, y toda de color blanco..!

  • ¡No, Isaías, no; lo que estás viendo bajo tus pies no es una ciudad, es un campo de refugiados!.

  • Y ¿qué es un campo de refugiados?

A Jesús se le humedecieron los ojos antes de contestar.

  • Un campo de refugiados es un lugar donde viven muchas personas que han perdido su casa, sus enseres y bienes, incluso sus países porque en ellos hay guerra. No tienen alimentos para comer ni agua para beber. Han de esperar que almas caritativas les den provisiones y medicamentos. En estos lugares muchas personas, especialmente niños, mueren de enfermedades que en una ciudad en paz no pasaría.

El rayo de luz en menos de un segundo, trasladó al grupo sobre un país que estaba en guerra. Vieron el horror de los tanques haciendo añicos casas, dejando una ciudad en ruinas. Las bombas de los aviones eran persistentes. Sólo había fuego y gente tirada en medio de la calle, muerta. Algún perro salía de entre los cascotes que había sobrevivido a los bombardeos, husmeando restos de comida.

Los amigos de Jesús no daban crédito a lo que estaban viendo.

  • Todo lo que estáis viendo son instrumentos que hacen unos hombres para matar a otros. La codicia humana no tiene límites.

  • Y ¿por qué dijo Dimas Jr, muy angustiado, tú que haces milagros, no paras los pies, a los malvados, a los que matan a otros hombres?. ¡Que dejen de matar de una puñetera vez!.

  • Se tiene que hacer la voluntad del Padre, dijo Jesús agachando la cabeza.

  • Piensa una cosa Dimas, si tú quieres comer y una mano te cierra la boca, si tú quieres hablar con tus amigos y una mano te estruja la lengua sin poder decir palabra alguna, si tú quieres dormir y una mano te sacude continuamente, si tú quieres dar un beso a tus padres o un fuerte abrazo a tus amigos y una mano impide que te acerques a ellos… En resumen, si tu voluntad de decidir tus cosas se quiebra de raiz, ¿qué persona eres en este mundo?.  

¡Nada de nada! Pues esto es lo que no quiere hacer mi padre del cielo. Quiere que todas las personas, tanto buenas como malas, tengan libre albedrío; es decir, poder para decidir lo que quieran hacer. Lo que pasa es que muchas personas no saben o no quieren utilizar esta cualidad para hacer el bien.

  • Oye Jesús, ¿tú tienes un padre en el cielo? O sea que tienes dos padres…

  • Dimas ahora no lo puedes entender, cuando seas mayor lo entenderás.

Jesús miraba las tiendas de campaña y vio niñas y niños jugando. A pesar de la estrechez que sufrían eran capaces de reflorecer con el juego la poca felicidad que quedaba en sus corazones. Eran niños de refugio, faltos de libertad, esperando un futuro que era suyo y se retrasaba demasiado. Jesús se sintió como ellos. También era un refugiado.

Dulce Navidad para todos los que quieran compartir el bien que hace felicidad.

                            Antonio Amengual Amengual

                                                                 Navidad 2019.

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VERSIÓ  EN CATALÀ

“Hola, Jesús: T’enviï, com fa ja anys, un nou conte de Nadal per felicitar a tots els ex-alumnes i seguidors de la nostra Pàgina WEB. Esper que per tothom sigui un Nadal fet amb el cor i un desig universal de millorar l’estança en aquesta terra que les persones necessitam.

Molts d’anys i bon Nadal.

Atentament,

Antoni Amengual Amengual”

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  • uè!!! uè!!! uè!!!

  • No ploris angelet meu, ara et donaré de mamar. Deus tenir molta ganeta. Aquí hi ha una ombra i estarem còmodes que el sol avui pica malgrat sigui febrer.

Durant una bona estona, Maria contemplava extasiada el rostre del seu fill Jesús mentre li donava de mamar i que una vegada fet el rot, es quedà plàcidament adormit. En aquells moments ella no pensava amb la seva fam i amb la de Josep. Aprop d’ells hi havia una palmera esponerosa plena de dàtils madurs. Les seves fulles i els seus fruits estaven una vintena de metres enlaire. Impossible agafar-ne cap. Començaren a sentir rusca. De sobte, la palmera es va anar vinclant fins estar els fruits a l’altura de la parella. Josep va fer sa mitja.

  • ¡Ja està, això és cosa del nin.

Josep va omplir ben estibades les alforges de dàtils grossos com figues flors. Al lloc hi va brollar una font, ¡cosa del nin!, i Josep va fer el mateix amb l’odre.

Era una palmera mil·lenària. Segons la tradició, hi va menjar dàtils Moisès i va profetitzar que duraria fins que la Sagrada Família en menjàs. Tot seguit va pansir-se.

Anaven allunyant-se de Betlem per ordre de l’arcàngel Gabriel, doncs Herodes volia matar Jesús perquè no li usurpàs el regne. On és el rei dels jueus que ha nascut? (Mt. 2-2).

Seguiren camí cap Egipte tal com havia dit l’arcàngel. Trobaren un camperol que sembrava blat de moro i Maria li va dir:

  • Escolta bon home, si veus passar per aquí els soldats d’Herodes i et demanen per noltros, dígues-li’s la veritat, que ens has vist.

Al dia següent el camperol no se’n podia avenir de veure el que estava veient. El blat de moro havia germinat, madurat i a punt de segar.

Quan els soldats varen veure l’home a punt de segar la collita, havent-li demanat per Jesús, pensaren que feia mesos que havia passat per l’indret i s’entornaren cap Herodes.

Aquestes i més meravelles va fer Jesús, segons els evangelis apòcrifs.

A Heliòpolis als environs de la ciutat del Caire és, segons la tradició, on Jesús va viure l’exili com un immigrant i refugiat durant tres anys i mig. A Qusquam és el lloc, segons es diu, que l’arcàngel Gabriel va avisar Josep per tornar a Judea: aixéca’t agafa el nin i la seva mare i torna a la terra d’Israel perquè els que volien matar el nin ja han mort! (Mt. 2-20)

A diverses ciutats d’Egipte també el cercaren per matar-lo doncs per allà on passava, les escultures idòlatres dels déus egipcis s’esmicolaven i els sacerdots estaven rabiosos.

La Sagrada Família va haver d’amagar-se a una cova. Fou a Licòpolis. Dins la cova hi havia uns lladres que els donaren cobro. Josep va agrair l’atenció rebuda i va dir que no quedaria sense recompensa.

Entre aquests lladres hi havia una família. El pare es deia Dimes i tenien un fill leprós.

Un dia que Maria banyava Jesús dins un cossi va dir a la mare del fill de Dimes que el posàs juntament amb el seu fill. La dona es va negar, perquè no volia que Jesús es contagiàs. Maria va insistir que fes el que ella li deia. Va posar el fill juntament amb Jesús i quan el va treure de l’aigua va veure que el seu fill estava bo i sa. L’alegria a aquella dona li durà tota la vida.

Maria anava a cercar jesús de la sinagoga, l’escola d’aquell temps. Segurament habitaven en una comunitat jueva que n’hi havia a Egipte. Quan sortia Jesús de la sinagoga, se l’enduia a casa per berenar.

El primer que feia el nin era aferrar-se al coll de Josep, que no deixava de fer mobles. Per cert era molt prim mirat a l’hora de fer un llit o una taula i per això tenia clientela i guanyava els seus doblers per mantenir a la seva família.

Després de berenar, Jesús se n’anava a jugar amb els nins del barri a conions i altres jocs.

Jesús un dia digué als nins:

  • Avui farem un joc nou. Qui s’hi apunta?

  • Jo, jo, jo!, digueren tots contents.

  • Volarem com els aucells…

  • Però si no tenim ales, com podem volar?, deien tots perplexos.

  • Jo vos ho dic, voleu volar o no? Veurem el gran riu i les barques que naveguen en ell, les cases, els oasi, les muntanyes, les caravanes de camells creuant el desert, les piràmides i moltes més coses.

  • Què, vos fa o no vos fa?

  • Si tu ho dius, doncs sí, digueren tots un tant recelosos.

De seguida un raig de llum multicolor, com l’arc de sant Martí es posà als peus de Jesús. Hi pujà com si fos una plataforma voladora.

  • Que no veniu? Au, venga! anirem a fer un voltí pel món.

El grup de nins, temorencs per l’espectacle que estaven veient no gosaven seguir Jesús, fins que Dimes Jr., aclucant els ulls amb por, hi va pujar i després la reste de nins.

A tres-cents mil kilòmetres per segon, anaren passant anys envant fins trobar-se al 2019 on el raig de llum va aturar-se sobre un poblat de color blanc.

Isaïes, un nin del grup, va dir:

  • Jesús quina ciutat més gran que hi ha al desert i tota de color blanc.

  • No, Isaïes, no. Això que veus baix dels teus peus no és una ciutat, és un camp de refugiats…

  • I què és un camp de refugiats?

A Jesús li caigueren unes llàgrimes dels ulls abans de contestar.

  • Un camp de refugiats és un lloc on hi viuen moltes persones que han perdut casa seva tots els queviures i béns, inclusiu els seus països perquè hi ha guerra en ells. No tenen aliments per menjar ni aigua per beure. Han d’esperar que ànimes caritatives els duguin provisions i medicaments. En aquests llocs moltes persones moren de malalties que es podrien curar si visquessin a una ciutat en pau. Els més febles són els infants. En moren a milers. No sols aquí, també a altres parts del món, on hi ha més camps de refugiats.

El raig de llum en menys d’un segon traslladà el grup sobre un país que estava en guerra. Varen veure l’horror dels tancs esmicolant cases, deixant la ciutat en runes, en enderrocs… Les bombes dels avions eren persistents. Només hi havia foc i gent estesa al mig del carrer que volien fugir i no pogueren. Qualque ca que sortia entre els enderrocs que havia sobreviscut als bombardejos ensumant per veure si trobaria quelcom per menjar.

Els amics de Jesús, se’n feien creus de tot el que estaven veient, com una màquina mòbil de ferro tenia un tub que tirava foc i esbucava cases. Com una altra màquina que volava i tirava un rosari d’artefactes de metall que en tocar terra es convertien en foc i destrossaven tot el que hi havia a cent o més metres al seu voltant.

  • Tot el que veieu, són enginys que fan uns homes per matar-ne d’altres. La cobdícia humana que no té límits…

  • I per què, digué Dimes Jr., tot angoixat, no els atures els peus als dolents, tu que fas miracles? Que deixin de matar d’una punyetera vegada!.

  • S’ha de fer la voluntat del Pare, digué Jesús acotant el cap.

  • Pensa un cosa Dimes, si tu vols menjar i una mà et tanca la boca, si tu vols parlar amb els teus amics i una mà t’agafa la llengua i no et deixa dir cap paraula, si tu vols dormir i una mà t’està sacsant contínuament, si tu vols estimar i una paret molt alta es fica entre tu i la persona estimada… a fi de comptes si la teva voluntat de decidir fer coses està trencada de rel, què ets tu en aquest món? Molt poca cosa! Idò això és el que no vol fer el meu Pare del cel. Vol que totes les persones, bones i dolentes, tenguin lliure albir; és a dir, poder decidir el que vulguin fer sense traves. El que passa és que moltes persones no saben o no volen utilitzar aquesta qualitat per fer el bé.

  • Mem Jesús, tu tens un pare al cel, o sigui, tens dos pares?.

  • Dimes això no ho pots entendre ara. Quan siguis més gran ho entendràs.

Jesús mirant les tendes de campanya va veure nines i nins jugant. Malgrat l’estretor que patien eren capaços de fer reflorir la poca felicitat que els quedava dins els cors. Eren infants de refugi, mancats de llibertat, esperant un futur plaent que els pertanyia però que no arribava. Jesús es va sentir com ells. També era un refugiat.

Molts anys per tots qui volen compartir les festes amb desigs de cor net.

                               Antoni Amengual Amengual.

                                                                 Nadal, 2019.

 

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