DONATIVO DE LOS EXALUMNOS “LA MISIÓN” (MALLORCA – DIEMBRE 2018) DE 2.272,43€ A «AMIGOS PARA SIEMPRE» DE HONDURAS.

ASOCIACIÓN EX-ALUMNOS LA MISIÓN

En solidaridad con los niños/as del Programa en Barrio Sunceri, Medina, Cabañas y Tepeaca se hace entrega, mediante transferencia bancaria, la cantidad de 2272,43€ para que a su vez se entreguen a “AMIGOS PARA SIEMPRE”.

Inca, 13 de diciembre del 2018

En nombre de todos los exalumnos,

Jesús González Capel                          Antonio Ferrer Gelabert

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Para:’JESUS GONZALEZ CAPEL’

17 dic a las 10:46

Buenos días, Jesús:

Le confirmo que el ingreso se realizó correctamente.

Un saludo

Isabel – as <becascovideamve@gmail.com>

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Amigos para Siempre, proyecto para ayudar a niños de la calle en Honduras

19 junio, 2003

Una cena del hambre, promovida por el Grupo 0’7 de Barcelona, sirve para colaborar con el programa de los Paúles

Honduras, uno de los países más pobres de América latina, es también el gran olvidado para el Primer Mundo. Desde los años 70, los Padres Paúles trabajan para ayudar a los más desfavorecidos, entre los cuales los niños de la calle se han convertido últimamente en la gran prioridad. A la congregación fundada por San Vicente de Paúl, se han unido las Hijas de la Caridad para completar con la parte socioeducativa una gran obra basada en la ley del Amor, la que inspira al cristianismo. Concretamente en San Pedro Sula, la segunda ciudad del país centroamericano, funciona desde 1993 el programa de prevención Amigos para Siempre, al cual el Grupo 0’7, un colectivo de personas creyentes de la Parroquia del Santo Ángel Custodio de Barcelona, quiere ayudar con la Cena del Hambre que ha organizado, como cada año y también desde 1993, en el Colegio San Vicente de Paúl (calle Vilardell, 48). La Cena del Hambre, prevista para el viernes 13 de junio a partir de las 21.00 horas (20.00 GMT), es simplemente la manera de colaborar, con un gesto de austeridad y una pequeña aportación económica de 6 euros, con la difícil tarea de convertir a unos niños, que malviven en la calle, que consumen drogas y que caen fácilmente en la prostitución, en jóvenes de futuro.

Más allá de la dimensión de la iniciativa solidaria, centrada en este caso en un barrio de Barcelona, es muy importante valorarla como un referente, porque muchas veces entendemos la solidaridad como una acción de grandes organizaciones (Cáritas, Justicia y Paz, Manos Unidas y muchas otras) y, sin embargo, falta aquella concepción de la ayuda a los más necesitados basada en los pequeños grupos (familias, comunidades parroquiales, vecinos, comerciantes…). El Grupo 0’7 nació en 1991 en el barrio barcelonés de Hostafrancs a partir de la sensibilización ante la necesidad de que los gobiernos destinasen un 0,7 por ciento de sus presupuestos al Tercer Mundo. Sus fundadores vieron pronto que era interesante también realizar una actividad, concretamente la Cena del Hambre. Se trata de una cena austera con la que los participantes se unen un poco a las condiciones con las que la gente del Tercer Mundo (de países pobres) y el Cuarto Mundo (la realidad de marginación más próxima) se encuentra normalmente en los momentos de las comidas.

Desde su creación, el Grupo 0’7 ha ayudado a 10 proyectos, uno cada año, entre los cuales destaca el de 2002 para ayudar al trabajo que realiza la Asociación para la Reinserción de Mujeres (ARED) en las cárceles catalanas. Este año toca un proyecto para el Tercer Mundo, concretamente el Proyecto Amigos para Siempre, en Honduras. Los beneficiarios son niños y niñas de la calle que, por las condiciones de las familias, pueden ver deteriorada su vida hasta límites extremos. El colectivo quiere ayudarles a tener una vida primero como niños y, después, como personas con una profesión y un objetivo en la vida.

La colaboración de las Hijas de la Caridad

Las Hijas de la Caridad, fundadas por Genoveva Torres, tienen una participación muy activa en el programa que funciona desde 1993 en San Pedro Sula (Honduras). Maria Teresa Brull, hermana de esta congregación, pasa desde hace unos años los meses de julio y agosto en el país centroamericano, y este año llevará la colaboración económica de un importante número de catalanes que se han unido a la iniciativa del Grupo 0’7.

-Hermana Maria Teresa, ¿nos puede explicar un poco más qué es Amigos para Siempre?

Amigos para Siempre es un proyecto para atender a niños de la calle entre 6 y 13 años de edad en la ciudad de San Pedro Sula (Honduras). Es un lugar donde normalmente viven unas 500.000 personas y, entre sus características urbanas, está el hecho de que la ciudad está partida en dos por la vía del tren. Curiosamente, los barrios que quedan por debajo de las vías son los más castigados por la marginación y la exclusión social. De manera especial, destacan los barrios de Suncery, Cabañas y San José de Medina. En el barrio de Suncery, situado en el centro de San Pedro Sula, se encuentra el edificio que acoge a los niños y niñas de la calle que, por situación familiar de maltrato, de abandono o de miseria y falta de recursos económicos, desaparecen del entorno familiar y deambulan por la calle. De los 5.000 niños que, según datos recientes, se mueven por las calles de esta ciudad hondureña, el 90 por ciento consumen resistol, que es una cola de zapateros utilizada también a nivel industrial. El resistol hace que estos niños y niñas sean conocidos también como ”los resistoleros”.

-¿Qué soluciones ofrece el proyecto para estos niños que no tienen ningún apoyo?

Amigos para Siempre es un programa socioeducativo que tiene como finalidad ayudar a las familias a interaccionar con el niño de la calle con el objetivo de que llegue al centro, pueda tener las mínimas condiciones tanto a nivel sanitario como nivel alimentario o educativo y se consiga evitar que caiga en el alcohol, en las drogas y en la delincuencia y la prostitución, situaciones en las que estos niños caen con demasiada frecuencia.

-Desde hace unos años, usted viaja a Honduras en verano. ¿Qué hace allí?

-Es cuando puedo hacer un paréntesis en mi trabajo de Barcelona. Y en el caso de este próximo verano, me tocará llevar el dinero recaudado con motivo de la Cena del Hambre organizada por el Grupo 0’7 y estudiar, con el equipo que lleva la dirección del programa, cuáles son las prioridades para destinarlo. Una partida que tiene normalmente un importante déficit económico y que necesita, por tanto, más apoyo es la alimentación, que tiene la base en el maíz, el arroz y los ”frijoles”, según la cultura de Honduras. Otra prioridad es la medicina, ya que el país no tiene Seguridad Social. Cuando estos niños y niñas aceptan, desde la interacción que hace el educador social en la calle con ellos, pasar al centro de acogida, llegan en un estado de malnutrición y necesitan a menudo un refuerzo alimentario que también pasa por el tema vitamínico y médico, y esto hay que pagarlo. Finalmente, otra partida que también tiene habitualmente déficit es la de los sueldos de los educadores y las educadoras que trabajen en el programa. Al margen de esto, también cada verano doy apoyo educativo a Honduras. Y el próximo mes de septiembre, podré volver a Barcelona no sólo con las fotografías de los niños y la situación del proyecto, sino con una amplia explicación y justificación de la ayuda que este año da generosamente este grupo de la Parroquia del Santo Ángel Custodio.

-¿Podemos decir que Honduras es el gran desconocido de América Latina visto desde Europa?

-Sí, sin duda. Honduras es, después de Nicaragua, el país más pobre de Centroamérica. Tiene 6 millones de habitantes, más de 800.000 en Tegucigalpa (la capital) y el resto concentrados alrededor de San Pedro Sula. El mundo campesino y rural ha ido perdiendo cada vez más población, y esto hace que Sano Pedro Sula, la capital industrial del país, haya crecido con mucha rapidez. La mayoría de la industria, sin embargo, está hecha por las llamadas ”maquilas”, que son estas industrias instaladas por gobiernos extranjeros en un país y sobre las cuales el ejecutivo hondureño no tiene ningún tipo de control ni laboral ni económico. Dan trabajo a una gran parte de la población, sobre todo femenina. A pesar de la situación de explotación y la precariedad laboral que conlleva trabajar en estas empresas, los puestos de trabajo son muy tentadores, porque sobre todo las mujeres saben que a fin de mes podrán contar con un refuerzo económico y podrán disponer de unos ingresos fijos. San Pedro Sula ha crecido mucho en muy pocos años, sobre todo por la inmigración del mundo campesino a la ciudad, con todo lo que esto implica por parte del Gobierno de no poder atender de manera adecuada las necesidades y los servicios básicos que necesita la población, principalmente la desplazada. Además, hay que tener en cuenta que la edad media de la población en San Pedro Sula es de 19 años.

-¿Cómo surgió la idea de crear un programa específico para ayudar a los niños y niñas de la calle en Honduras?

-Fue una iniciativa de los años 70, cuando los Padres Paúles presentes en Honduras se plantearon qué servicios prioritarios necesitaba la población excluida. Y llegaron a la conclusión de que la población más excluida eran los niños y que, de alguna manera, hacía falta crear algún programa. Amigos para Siempre es la primera iniciativa que se puso en marcha en Honduras para niños de la calle. Después surgió la otra que existe actualmente (en total son dos), concretamente en Puerto Cortés y que ha servido de modelo para otras naciones centroamericanas. Amigos para Siempre está incluido en la ONG Cooperación Vicenciana al Desarrollo Cataluña (COVIDEC).

-¿Cómo valora usted el hecho de que un barrio de Barcelona se haya movilizado para ayudarles?

-El Proyecto Amigos para Siempre funciona no tanto por grandes ayudas, sino por pequeñas aportaciones como la que nos hace ahora la gente, en este caso desde Cataluña. Pero el programa sobrevive gracias también a otras pequeñas ayudas procedentes de muchas zonas de España que siguen el lema ¡No tengáis miedo a ayudar!. Por mi experiencia de estancia en Honduras, puedo asegurar que normalmente un grano no hace el granero pero ayuda a hacerlo. Por lo tanto, sólo puedo decir ”¡gracias!” a quienes piensan en nosotros.

Maria Dolors Benaiges, una de las creadoras del Grupo 0’7

El Grupo 0’7 es una iniciativa de laicos. Maria Dolors Benaiges, junto con su marido (Josep Maria Martí) y muchas otras personas, han hecho posible que cada año todo el barrio barcelonés de Hostafrancs se sensibilice ante una realidad concreta. Se trata de una pequeña aportación en términos económicos, pero al mismo tiempo es un ejemplo muy interesante.

 

 

 

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