CRÓNICA Beatificación de los 60 mártires vicencianos: fiesta de la fe y de la caridad (P. Celestino Fernández Fernández, CM) – Versión en castellano y en catalán – Días 10, 11 y 12 de noviembre de 2017, en Madrid.

P. CELESTINO FERNÁNDEZ, CM
P. CELESTINO  FERNÁNDEZ  FERNÁNDEZ, CM

(Al final del artículo, versión en catalán,  bajo el título de  familia vicenciana, apartado 5, aparece  un video con una entrevista que la IB3 (Radio Televisió de les Illes Balears) ha realizado al P. Óscar Muñoz, C. M., Superior de la Casa-Comunidad de Palma de Mallorca, con ocasión de la fiesta de San Vicente de Paúl. En esta   entrevista, el P. Óscar Muñoz habla de San Vicente de Paúl, de los 400 años del carisma vicenciano, de las Instituciones vicencianas, de la tarea evangelizadora de los hijos e hijas de San Vicente de Paúl… Una entrevista llena de hermosas y sugerentes imágenes).

“Demos gracias a Dios por el gran regalo de estos testigos ejemplares de Cristo y el Evangelio”. Estas palabras del Papa Francisco, tras el rezo del Angelus en la Plaza de San Pedro en la mañana del domingo, 12 de este mes de noviembre, son el marco y el colofón de todas las solemnes y hermosas celebraciones preparadas y vividas por la Familia  Vicenciana durante este pasado fin de semana. 

VERSIÓN EN CASTELLANO

La beatificación de los 60 mártires de la Familia Vicenciana ha constituido un acontecimiento de primerísima magnitud y su eco ha llegado hasta los últimos rincones del mapa. La Comisión organizadora de las diversas celebraciones ha hecho bien su tarea y todos los vicencianos y simpatizantes han experimentado el gozo y la emoción de tener unos “familiares” reconocidos pública y oficialmente como testigos y profetas de fe y de caridad.

El primer dato, que cualquier cronista destacaría para los anales de la historia, tiene hora y fecha exactas: las 11,23 horas de la mañana del sábado, 11 de noviembre de 2017.

Cuando el Cardenal Ángelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, en nombre del Papa Francisco, proclamaba beatos a 60 miembros de la Familia Vicenciana, asesinados en 1936, dentro de la persecución religiosa que se dio en nuestro país.

Esta proclamación tuvo lugar inmediatamente después de la petición de los Arzobispos de Madrid y Valencia, Carlos Osoro y Antonio Cañizares, y de la Vicepostuladora, Sor Josefina Salvo. A la lectura de la Carta Apostólica le siguió el descubrimiento de dos grandes tapices en los que se contemplaban los rostros de los 40 Misioneros Paúles, de las 2 Hijas de la Caridad, de los 13 laicos de las Asociaciones Vicencianas y de los 5 Sacerdotes diocesanos de Murcia. Una larga, cerrada y emocionante ovación siguió a este acto de aclamación.

Esta ceremonia de beatificación constituyó el instante mágico y nuclear del momento más importante de estas celebraciones martiriales. Porque a las 11,00 horas, en el Palacio de Vistalegre, del barrio madrileño de Carabanchel, se dieron cita para la celebración solemne de la Eucaristía cerca de 3.500 fieles vicencianos y familiares de los mártires beatificados, 8 Cardenales, el Nuncio de su Santidad en España, 28 Obispos y unos 180 Sacerdotes concelebrantes, la mayoría de la Congregación de la Misión.

El presidente de la Eucaristía, el Cardenal Ángelo Amato, en su homilía, destacó la idea central del acontecimiento: “Celebrar a los mártires es celebrar el misterio del amor absoluto de Dios”. Subrayó un claro objetivo de la celebración: “La Iglesia celebra estos eventos con un doble propósito: invitar a los fieles a permanecer firmes en la fe y exhortar a todos a evitar de nuevo esos años oscuros”.

Presentó  a los mártires como “testigos de la vida nueva del Evangelio”, como “ejemplo de perdón y de reconciliación” y como “símbolo de la fuerza del bien que vence al mal”. Y subrayó “la extraordinaria vitalidad apostólica que desarrolló, en aquellos años, la Familia Vicenciana, siguiendo el ejemplo de San Vicente de Paúl”.

Al finalizar la Eucaristía, el P. Tomaz Mavric, C. M., Superior General de la Congregación de la Misión y de la Compañía de las Hijas de la Caridad, hizo hincapié en cómo los mártires defendieron los valores del Evangelio, llevaron hasta el final su opción por los más necesitados, y vivieron radicalmente dos experiencias decisivas iniciadas por San Vicente de Paúl: la misión y la caridad. También pidió a Dios que esta beatificación sea para todos nosotros una eclosión de gracia y un estímulo de fidelidad.

Toda la celebración estuvo entretejida de emoción comunitaria, de vivencias personales y de una música excelentemente interpretada por la Orquesta Sinfónica y el Coro de la JMJ.

El segundo momento importante de estas celebraciones aconteció al día siguiente, el domingo, 12 de noviembre, a las 10,30 horas, en la Catedral madrileña de Santa María la Real de la Almudena.

Fue la celebración de acción de gracias por los 60 miembros de la Familia Vicenciana beatificados el día anterior. Una celebración presidida por el Cardenal y Arzobispo de Madrid, D. Carlos Osoro, acompañado de un Arzobispo y tres Obispos y concelebrada por casi un centenar de Sacerdotes paúles y diocesanos. Una celebración más familiar, pero igualmente emotiva y solemne.

El Cardenal Osoro destacó, en su homilía, una serie de reflexiones sobre los mártires, sobre la evangelización, sobre la fidelidad… Y puso como telón de fondo dos ideas fundamentales: “Llenar de luz la noche y acoger a los pobres… son las dos misiones que nos encomienda la Iglesia en nombre de los 60 mártires vicencianos, beatificados ayer en Madrid”. “Los mártires vicencianos nos dan una lección sobre lo que es evangelizar, pues, dando su vida por amor a Cristo y perdonando a quienes se la quitaban, nos recuerdan dónde está la clave de la auténtica evangelización”.

Un especial lugar de referencia en esta jornada festiva de la Familia Vicenciana ha sido la Basílica-Parroquia de la Milagrosa, de Madrid. Allí han tenido lugar algunos momentos también importantes en torno a las beatificaciones. Allí, el viernes, día 10, a las 18,00 horas, se dio el momento de inicio de las celebraciones con la acogida oficial de los “peregrinos”, con el rezo solemne de las Vísperas y con la bienvenida por parte del Superior General, de la Superiora General y del Visitador de la Provincia canónica “San Vicente de Paúl-España”, en nombre del Visitador de la Provincia de Zaragoza y de todos los Misioneros Paúles.

Y allí se celebraron también dos momentos dignos de reseñar: una Vigilia de oración preparada por JMV de Madrid, el viernes día 10, a las 21,30 horas, y un concierto musical en honor a los mártires de la fe, el sábado, día 11, a las 21,30 horas, a cargo del Coro de Voces Graves, de Madrid.

Añádase a todo lo anterior el llamado “itinerario martirial”, es decir, una serie de actividades culturales complementarias: el musical “El primer paso”, el también musical “Sandalias de viento”, y la película “Red de libertad”.

En definitiva, después de muchos años de investigación y proceso, la Familia Vicenciana ha celebrado con gozo, con entusiasmo, con rebosante emoción, con cariño y con inmenso agradecimiento la subida a los altares de 60 de sus miembros más queridos y preclaros. Ha celebrado, con toda la Iglesia, una gran fiesta de la fe y de la caridad.

Celestino Fernández Fernández, C. M.

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 VERSIÓ EN CATALÀ

«Donem gràcies a Déu pel gran regal d’aquests testimonis exemplars de Crist i l’Evangeli». Aquestes paraules del Papa Francesc, després del rés de l’Àngelus a la plaça de Sant Pere en el matí del diumenge, 12 d’aquest mes de novembre, són el marc i el colofó ​​de totes les solemnes i belles celebracions preparades i viscudes per la Família Vicenciana durant aquest passat cap de setmana.

La beatificació dels 60 màrtirs de la Família Vicenciana ha constituït un esdeveniment de primeríssima magnitud i el seu ressò ha arribat fins als últims racons del mapa. La Comissió organitzadora de les diverses celebracions ha fet bé la seva tasca i tots els vicencians i simpatitzants han experimentat el goig i l’emoció de tenir uns «familiars» reconeguts públicament i oficialment com a testimonis i profetes de fe i de caritat.

La primera dada, que qualsevol cronista destacaria per als annals de la història, té hora i data exactes: les 11,23 hores del matí de dissabte, 11 de novembre de 2017.

Quan el Cardenal Ángelo Amato, prefecte de la Congregació per a les Causes dels Sants, en nom del Papa Francesc, proclamava beats a 60 membres de la Família Vicenciana, assassinats el 1936, dins de la persecució religiosa que es va donar al nostre país.

Aquesta proclamació va tenir lloc immediatament després de la petició dels Arquebisbes de Madrid i València, Carlos Osoro i Antonio Cañizares, i de la Vicepostuladora, Sor Josefina Salvo. A la lectura de la Carta Apostòlica li va seguir el descobriment de dos grans tapissos en els quals es contemplaven els rostres dels 40 Missioners Paüls, de les 2 Filles de la Caritat, dels 13 laics de les Associacions Vicencianes i dels 5 Sacerdots diocesans de Múrcia. Una llarga, tancada i emocionant ovació va seguir a aquest acte d’aclamació.

Aquesta cerimònia de beatificació va constituir l’instant màgic i nuclear del moment més important d’aquestes celebracions martirials. Perquè a les 11,00 hores, al Palau de Vistalegre, del barri madrileny de Carabanchel, es van donar cita, per a la celebració solemne de l’Eucaristia, prop de 3.500 fidels vicencians i familiars dels màrtirs beatificats, 8 Cardinals, el Nunci de la seva Santedat a Espanya, 28 Bisbes i uns 180 Sacerdots concelebrants, la majoria de la Congregació de la Missió.

El president de l’Eucaristia, el Cardenal Angelo Amato, en la seva homilia, va destacar la idea central de l’esdeveniment: «Celebrar els màrtirs és celebrar el misteri de l’amor absolut de Déu». Ha subratllat un clar objectiu de la celebració: «L’Església celebra aquests esdeveniments amb un doble propòsit: convidar els fidels a romandre ferms en la fe i exhortar a tots a evitar de nou aquests anys foscos».

Va presentar als màrtirs com «testimonis de la vida nova de l’Evangeli», com a «exemple de perdó i de reconciliació» i com a «símbol de la força del bé que venç el mal». I va subratllar «l’extraordinària vitalitat apostòlica que va desenvolupar, en aquells anys, la Família Vicenciana, seguint l’exemple de Sant Vicenç de Paül».

En acabar l’Eucaristia, el P. Tomaz Mavric, CM, Superior General de la Congregació de la Missió i de la Companyia de les Filles de la Caritat, va posar èmfasi en com els màrtirs van defensar els valors de l’Evangeli, van portar fins al final la seva opció pels més necessitats, i van viure radicalment dues experiències decisives iniciades per Sant Vicenç de Paül: la missió i la caritat. També va demanar a Déu que aquesta beatificació sigui per a tots nosaltres una eclosió de gràcia i un estímul de fidelitat.

Tota la celebració va estar entreteixida d’emoció comunitària, de vivències personals i d’una música excel·lentment interpretada per l’Orquestra Simfònica i el Cor de la JMJ.

El segon moment important d’aquestes celebracions va esdevenir l’endemà, el diumenge, 12 de novembre, a les 10,30 hores, a la Catedral madrilenya de Santa Maria la Real de l’Almudena.

Va ser la celebració d’acció de gràcies pels 60 membres de la Família Vicenciana beatificats el dia anterior. Una celebració presidida pel Cardenal i Arquebisbe de Madrid, D. Carlos Osoro, acompanyat d’un Arquebisbe, tres Bisbes i concelebrada per gairebé un centenar de Sacerdots paüls i diocesans. Una celebració més familiar, però igualment emotiva i solemne.

El Cardenal Osoro ha destacat, en la seva homilia, una sèrie de reflexions sobre els màrtirs, sobre l’evangelització, sobre la fidelitat… I va posar com a teló de fons dues idees fonamentals: «Omplir de llum la nit i acollir els pobres… Són les dues missions que ens encomana l’Església en nom dels 60 màrtirs vicencians, beatificats ahir a Madrid». «Els màrtirs vicencians ens donen una lliçó sobre el que és evangelitzar, doncs, donant la seva vida per amor a Crist i perdonant als que se la treien, ens recorden on és la clau de l’autèntica evangelització».

Un especial lloc de referència en aquesta jornada festiva de la Família Vicenciana ha estat la Basílica-Parròquia de la Miraculosa, de Madrid. Allà han tingut lloc alguns moments també importants al voltant de les beatificacions. Allà, el divendres, dia 10, a les 18,00 hores, es va donar el moment d’inici de les celebracions amb l’acollida oficial dels «pelegrins», amb el rés solemne de les Vespres i amb la benvinguda per part del Superior General, de la Superiora General i del Visitador de la Província canònica «Sant Vicenç de Paül-Espanya», en nom del Visitador de la Província de Saragossa i de tots els Missioners Paüls.

I allà es van celebrar també dos moments dignes de ressenyar: una Vetlla de pregària preparada per JMV de Madrid, el divendres dia 10, a les 21,30 hores, i un concert musical en honor als màrtirs de la fe, el dissabte, dia 11, a les 21,30 hores, a càrrec del Cor de Veus Greus, de Madrid.

Cal afegir a tot l’anterior l’anomenat «itinerari martirial», és a dir, un seguit d’activitats culturals complementàries: el musical «El primer pas», el també musical «Sandàlies de vent», i la pel·lícula «Xarxa de llibertat».

En definitiva, després de molts anys d’investigació i procés, la Família Vicenciana ha celebrat amb goig, amb entusiasme, amb ple emoció, amb afecte i amb immens agraïment la pujada als altars de 60 dels seus membres més estimats i preclars. Ha celebrat, amb tota l’Església, una gran festa de la fe i de la caritat.

Celestino Fernández Fernández, C. M.

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